lunes, 16 de mayo de 2011

¿CÓMO SE REPARTEN LOS VOTOS?

Para el reparto de los votos de una elección a un órgano colegiado, como es el caso de los concejales en las locales o de los diputados regionales en las autonómicas podían haberse utilizado cualquiera de los múltiples sistemas existentes. Aquí sólo nos suena la mal llamada Ley d´Hont, pero podía haberse utilizado el cociente Droop, el Método del resto mayor, el cociente Hare, o el sistema Imperiali. Pero se eligió el sistema ideado por Víctor D’Hont, un jurista y matemático belga que fue  profesor en la Universidad de Gante, que vivió en la segunda mitad del siglo XIX.

El sistema de D’Hont no es ninguna ley, es una fórmula de reparto que permite obtener el número de escaños en proporción a los votos conseguidos. Es un sistema perverso que perjudica muy seriamente a los partidos minoritarios. Esta siempre ha sido la gran reivindicación de Izquierda Unida y tiene mucha razón. Existen comparativas que demuestran que si a los últimos resultados electorales en las generales de 2008 se hubiera aplicado otro método de reparto, como el cociente Dropp, hoy Izquierda Unida tendría 13 diputados en el Congreso.


La fórmula de Víctor D’Hont consiste en dividir los votos de cada uno de los partidos por 2, 3, 4, y así sucesivamente y quedarse con los mayores cocientes. El pasado 26 de abril publicaba en este blog los resultados de las elecciones locales de 2007 en Torres de la Alameda. Si aplicamos la fórmula D’Hont así queda la distribución:
 
                   1             2            3            4            5           6

PP          1.365        682        455        341        273        227

PSOE     1.333        666        444        333        266        222

ACO          661        330         220       165         132       110

IU                71          35          23         17           14         11

Tras realizar las sucesivas divisiones marcamos en amarillo los 13 resultados más altos ya que Torres de la Alameda tiene derecho a 13 concejales en función de su población que está entre los 5.000 y los 10.000 habitantes.



En este cuadro queda reflejada la ventaja de los dos grandes partidos respecto de los pequeños. Pero estas son las actuales reglas del juego y son así para todos. Esa distribución hace que la abstención y los votos en blanco beneficien a los partidos mayoritarios porque se eleva el número mínimo de votos que son necesarios para conseguir el primer concejal, que como se ve en el cuadro anterior, en Torres está en 250 con una abstención aproximada del 30 por ciento.


Usted, lector, puede preguntarse qué le importa todo lo antedicho. Y yo le respondo que si conocemos esto valoraremos lo importante que es el voto de cada uno de nosotros. Un voto meditado, responsable y positivo. Cada uno es muy libre de hacer lo que quiera, pero no deberíamos quedarnos en casa y no ir a votar porque estamos muy disgustados con los políticos de Torres. Si estamos enfadados con un partido mayoritario y votamos en blanco como castigo y muestra de descontento, en el fondo le estamos beneficiando.



Creo que debemos hacer el esfuerzo de votar personas, y no partidos, y deberíamos repasarnos sus programas para luego poder exigirles lo que han prometido. Es labor de los ciudadanos exigir y reclamar; vigilar lo que hacen esos políticos a los que hemos votado. Y si los que hemos votado no ganan, tienen la responsabilidad de realizar una exigente y dura oposición, y nosotros los ciudadanos que les hemos votado podemos ayudarles denunciando lo que el equipo de gobierno no hace bien. 


No podemos pasar por alto la práctica frecuente en algunos políticos de renunciar a su cargo cuando han perdido las elecciones y se ven abocados a hacer oposición. Es una situación que hemos vivido en nuestro propio Ayuntamiento en las últimas elecciones y eso debería pasar factura a quien lo realiza, sobre todo si luego se vuelve a presentar a estas elecciones del 22 de mayo. ¿Volverá a renunciar a su puesto de concejal si no gana los votos suficientes para gobernar? Quien lo hizo una vez puede repetirlo. Esas son las actitudes que hay que tener en cuenta a la hora de votar.

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